El ascensor

El ascensor... Ese receptáculo perfecto para iniciar conversaciones banales sobre temas tan interesantes como el tiempo, el fútbol, las vacaciones, etc... Realmente no sé por qué hay gente que no se puede mantenerse callada cuando entra a un ascensor. Es como si no pudieran soportar el silencio en un espacio reducido y tuvieran que contrarrestar la incomodidad que les produce soltando lo primero que les viene a la cabeza... Pero bueno, las conversaciones y los silencios no es el tema de este post...

El ascensor es también un lugar que se presta a perder la paciencia. Esperas interminables, aglomeraciones, paradas continuas, las conversaciones de las que hablaba antes... Aquí os dejo un buen ejemplo de pérdida de paciencia, al que espero que nunca lleguéis...

No sé vosotros, pero yo a partir de mañana empiezo a subir por las escaleras por si acaso...

2 comentarios:

Noemí dijo...

Jejejejjeejeje...

Yo nunca me había desesperado en un ascensor, hasta este verano, cuando estuve en el Bali (Benidorm)... Muy fuerte... Un ascensor en el que caben... no sé, pero muchísimas personas... y un hotel que tiene... unas 45 plantas... creo... arghhh!!!

Todo tiene un límite!!! :P

Murator dijo...

Menos mal que no había ninguna pistola o arma blanca a la vista... que si no ya te veo desenfundando allí mismo...jejeje

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